viernes, 18 de octubre de 2013

Comer o no comer antes del ejercicio

Una estrategia  bastante utilizada entre los que buscan disminuir la grasa corporal es la de realizar ejercicio cardiovascular en ayunas, apoyados en la creencia que al tener el estómago vacío, se utilizará la grasa para producir energía. Un mito más en el mundo de la actividad física. Para empezar es necesario no limitar la atención en la cantidad de grasa que se "quema" durante el ejercicio, ya que los efectos de la actividad física perduran horas y hasta días después de la práctica. Las adaptaciones más importantes son aquellas que se producen a largo plazo. Una regla general para pensar esto es la siguiente: si se utilizan más carbohidratos durante el ejercicio, se quemará más grasa en el período postesfuerzo. Unos estudios realizados con dos grupos de sujetos – unos en ayuna de 12 horas y otros que habían ingerido carbohidratos preejercicio– fueron sometidos a una actividad cardiovascular en bicicleta de moderada intensidad. Contrario a lo que muchos pensarían, ambos utilizaron la misma cantidad de ácidos grasos. Si tomamos este estudio como referencia, ayunar no tendría sentido. Consideremos también que con niveles bajos de glucosa se produce proteólisis; es decir, el consumo de las proteínas. Esto afecta directamente a la reducción de músculos, aspecto no deseable tanto para personas sedentarias como para aquellos que buscan aumentar la masa muscular. Por último, sostener una intensidad moderada de ejercicio en ayunas es muy difícil para una persona sedentaria, además de estar expuesto a un evento hipoglucémico. Una comida ingerida una hora antes permite ejercitarnos a mayor intensidad, lo que se traduce en un aumento del consumo de grasas sobre todo en el período postesfuerzo.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 

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