Los amantes del gimnasio y aquellos que quieren ponerse al día con el ejercicio para verse bien en el verano y las fiestas de fin de año, creen que mientras más tiempo pasen ejercitándose, mejor. En este afán de acumular horas y quemar todas las calorías del año, es muy común verlos combinar largos períodos en las caminadoras, elípticas y bicicletas, para después –por si fuera poco- ir a la sala de aparatos y pasar otras horas ahí. El supuesto objetivo de todo esto–según el sentido común de la gente y algunos instructores -, es perder grasa con el trabajo aeróbico y fortalecer los músculos con los aparatos. Los científicos están estudiando si el cuerpo es capaz de adaptarse simultáneamente a ambos tipos de entrenamiento. Varios estudios han podido observar que los cambios a nivel muscular son distintos en el trabajo de resistencia respecto a las adaptaciones al entrenamiento de la fuerza y que cuando estos se combinan, se desarrolla una de las capacidades en detrimento de la otra, en este caso, de la fuerza. Una de las razones se observa a nivel hormonal.
Cuando realizamos ejercicios de larga duración, como los aeróbicos, se liberan cantidades significativas de cortisol, conocida también como la hormona del estrés.
Entre los efectos que ella produce encontramos que ‘’consume’’ las proteínas musculares para proveer energía, fenómeno indeseable si lo que queremos es fortalecer y aumentar la masa muscular. Por tanto, una de las recomendaciones para aquellos que quieren realizar ambas actividades, es que eviten realizarlas en una misma sesión, ya que las mejoras se observaron cuando la fuerza y la resistencia se entrenan de forma aislada.
Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
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