Una de las decisiones importantes que se deben tomar a la hora de diseñar un programa de entrenamiento físico destinado al desarrollo de la fuerza y resistencia muscular, es aquella referida a los medios materiales. El uso de mancuernas, barras olímpicas y máquinas no son las únicas herramientas que tenemos al alcance para lograr objetivos a nivel muscular.
En los últimos años se han popularizado algunos materiales y medios creativos que los gimnasios han implementado, como las pelotas, bandas elásticas, superficies inestables, TRX y algunas propuestas con el propio peso corporal. Todos estos elementos constituyen un gran abanico de opciones para el profesor, quien deberá asegurar que sus elecciones sean parte de una decisión metodológica racional.
El uso indiscriminado de ciertos materiales y formas de ejercicio físico, podría conducir al error de creer que todo sirve para todos y de igual manera. Los ejercicios con el propio cuerpo, aunque parezcan prometer menor riesgo por no usar cargas externas, suelen ser los más demandantes a nivel de la estabilidad y la fuerza de ciertos grupos musculares como lo son la espalda baja y la zona abdominal profunda, justamente aspectos bastante débiles en personas sedentarias y principiantes. Esto no quiere decir que no debamos realizar estos ejercicios, sino que su ejecución debe estar contextualizada, tomando en cuenta el principio de la progresión del entrenamiento. Esta es una tarea primordial de los profesores, quienes deben detectar los puntos débiles de sus alumnos y en base a ello tomar decisiones fundamentadas, evitando caer en el uso indistinto de todo lo que se tiene al alcance, pues la eficacia de los métodos demanda de un constante control y ajuste a lo largo del proceso.

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