Mostrando entradas con la etiqueta Enfermedades Crónicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enfermedades Crónicas. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de mayo de 2015

El ejercicio en la enfermedad de Parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al movimiento y funciones cognitivas como la memoria y atención, debido a la pérdida de neuronas involucradas en estas funciones.  Como consecuencia se produce la pérdida progresiva de la habilidad para realizar actividades motoras y movimientos finos. También se observa una disminución del equilibrio, control de la postura y rigidez muscular.
Estudios epidemiológicos han mostrado cómo la práctica de ejercicio físico regular disminuye el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, pero en la última década se ha profundizado el estudio de los efectos potenciales del ejercicio dentro del tratamiento en pacientes con la enfermedad de Parkinson.
Estudios experimentales demostraron que los programas de ejercicio físico aeróbico mejoran la técnica de la marcha, habilidad que en estos pacientes se encuentra alterada. Sin embargo, la caminata sola no produjo efectos a nivel cognitivo, por lo que sugieren que los programa incluyan actividades que comprometan la atención, la memoria y la motivación, mediante consignas verbales, estímulos visuales, etc.
Este tipo de trabajos ha mostrado tener efectos a nivel de la neuroplasticidad, proceso por el cual el sistema nervioso genera nuevas conexiones y circuitos nerviosos o mejora el funcionamiento de los existentes.  Estos procesos son muy importantes para inducir mejoras a nivel del comportamiento y aprendizaje tanto motor como cognitivo.Por otro lado, el ejercicio posee propiedades protectoras para el cerebro a través de la liberación de factores de crecimiento neuronal e incremento del flujo sanguíneo, muy importantes para la salud del cerebro y la disminución de los síntomas del Parkinson. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Cómo medir científicamente la obesidad

En el artículo anterior postulé la necesidad de actualizar las formas de clasificación y estratificación de riesgo de los pacientes obesos, ya que los usados hasta ahora, como el Indice de Masa Corporal (IMC), presentan algunas limitaciones a la luz de los avances en el estudio científico de esta patología tan compleja. En los últimos años se han presentado otros factores novedosos para determinar el panorama y tratamientos adecuados.

En primer lugar, la literatura científica ha demostrado que no todos los gordos son iguales. El obeso activo y con buena capacidad física tiene menor riesgo incluso que un delgado sedentario. Por lo tanto, independientemente al índice de masa corporal, la aptitud física es un dato pronóstico importantísimo de riesgo que hay que medir.

Segundo, no toda la grasa es igual en todo el cuerpo. La grasa profunda del abdomen es la más dañina de todas, por las  sustancias inflamatorias que libera. Entonces no basta saber el porcentaje de grasa, sino dónde se deposita. Los pliegues de la piel formados por tejido graso –los rollitos – es la grasa más benigna, por lo que una antropometría, -que mide estos pliegues- no sería suficiente. Más preciso sería usar el perímetro de cintura, o mejor aún, una tomografía computada. Por último, el músculo esquelético es un órgano importante a evaluar, ya que es el encargado de usar más del 80% de azúcar y grasa corporal. En pacientes con obesidad y personas sedentarias, la masa muscular se encuentra disminuida y el ejercicio aquí cumple un rol crucial. El IMC puede ser un dato práctico para usar, pero la aptitud física, el perímetro de cintura y la masa muscular son datos que brindan un panorama más complejo y que además guían a  decisiones terapéuticas más específicas. 

sábado, 9 de mayo de 2015

Conceptos del siglo pasado y más viejos

Hace unos días leí un artículo de un excelente biólogo y nutricionista que se encarga de desenmascarar a la industria que promete milagros con dietas de dudoso o nulo fundamento científico. Por suerte en algunos países las dietas milagro y suplementos adelgazantes están sufriendo una rigurosa supervisión y legislación.

Pero al margen de la industria habría que ver cómo están manejando la obesidad aquellos sectores que juegan un papel fundamental en el tratamiento de esta pandemia. Me refiero a la medicina, la nutrición y los profesionales del ejercicio físico. Me temo que en el sector de salud – donde el negocio no es el caso, o al menos eso espero - el problema es un evidente atraso en el conocimiento científico actual. Me atrevo a decir esto por el simple hecho de que seguimos utilizando conceptos y herramientas que quedan en total descontexto con la ciencia de este siglo. Me refiero, por citar un ejemplo, al empecinado uso del índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso y la talla para clasificarnos dentro de tablas de peso normal, sobrepeso y obesidad. Veamos qué dice la ciencia actual. Un estudio paradigmático que siguió a 2316 hombres durante 16 años, los dividió según su IMC y grado de entrenamiento para evaluar el riesgo de mortalidad en función de estas variables. Este estudio demostró algo sorprendente: los obesos entrenados tienen menos de la mitad de riesgo que los normopesos desentrenados. Este estudio no solo demuestra el rol determinante de la condición física, sino que alerta al sector de salud a desechar o usar con mayor criterio conceptos del siglo pasado. Por eso un escritor americano dice que los analfabetos de este siglo no serán los que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Qué hay detrás de un infarto?

La principal causa de muertes en el mundo son las enfermedades cardiovasculares. El infarto es la manifestación más frecuente de las patologías que conciernen al corazón y los vasos sanguíneos. Aunque las estadísticas actuales y las predicciones para las próximas décadas son poco alentadoras, es importantísimo saber que el 80% de las muertes por enfermedad coronaria se pueden prevenir. Sí, podemos evitar llegar al infarto. El problema es que la mayoría de los pacientes "debuta" en la enfermedad con un infarto, cuando en realidad este es tan solo el síntoma o desenlace de un complejo proceso que viene gestándose desde la primera década de vida, con la formación de placas de grasa en las paredes de las grandes arterias. Si queremos prevenir las enfermedades del corazón, debemos saber cuáles son los factores que incrementan el riesgo, es decir, qué es lo que está detrás del infarto. Un estudio muy importante que se propuso averiguar esto, encontró que el 90% de los infartos se dan a causa de 9 factores, los llamados ‘‘factores de riesgo cardiovascular’’ (FRCV). Estos son: la hipertensión, las alteraciones del colesterol, la grasa abdominal profunda,  la hiperglucemia, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación y el estrés. Todos estos factores son modificables, ya sea por medios farmacológicos o, mejor aún, con cambios radicales en el estilo de vida.  El ejercicio físico ha demostrado fehacientemente que modifica casi todos. Si usted reconoce tener uno o más FRCV, debe empezar un plan de ejercicio físico, siempre y cuando sea sistematizado por un profesional que maneje muy en detalle estos temas y sepa diseñar el entrenamiento en función de la patología y el comportamiento de estas variables.

viernes, 13 de febrero de 2015

Negocio redondo

En el mundo están muriendo más personas a causa del tabaco. Lo mismo sucede con el sedentarismo. El último informe hecho en España afirma que las víctimas españolas del sedentarismo duplican las del cigarrillo. La OMS predice cifras aún más preocupantes para las próximas décadas.Lo más lógico es preguntarse qué estamos haciendo al respecto. La respuesta es: negocio.
Es verdad que muchos investigadores de altísimo nivel están trabajando para encontrar respuestas y mejores tratamientos desde la nutrición, el ejercicio físico, la psicología, entre otras disciplinas, para abordar más eficientemente este problema multifactorial.
Sin embargo,  ni la industria ni el sector profesional se han quedado de brazos cruzados. La obesidad está haciendo ricos a miles que han encontrado un fantástico pero deplorable negocio alrededor de un problema muy delicado en torno a la salud.
Dietas milagro, productos mágicos, tratamientos a corto plazo y métodos de adelgazamiento sin ningún rigor científico que la gente compra en la angustia y desesperación.

¿Qué debemos hacer? Educar, educar y educar. El problema es que para ningún negociante es rentable que la población aprenda. A la industria no le conviene que la gente sepa elegir las comidas e identificar a los charlatanes que se esconden bajo un título de gurú profesional.
La pandemia de la obesidad y las enfermedades de la modernidad seguirán en ascenso hasta que existan profesionales y gobiernos realmente comprometidos con la salud y la educación de las personas.
Mientras tanto, la obesidad seguirá siendo un negocio redondo muy fácil de alimentar.
Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

La mejor y más vieja medicina

El ejercicio físico va ganando cada vez más fama como la panacea de todos los males de salud que aquejan a la sociedad actual. Recientemente se dictó una conferencia  en Santa Cruz, destinada a médicos y profesionales relacionados a la salud y la actividad física, como parte de un proyecto internacional liderado por el Colegio Americano de Medicina del Deporte, que intenta fomentar entre los médicos de todo el mundo, la inclusión del ejercicio físico en los tratamientos de prevención y control de enfermedades como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Pienso que es un proyecto fantástico, a pesar del disgusto que ocasionará en la industria farmacéutica, que algunos médicos opten por el ejercicio físico y la dieta como primeras alternativas de prevención. Ahora bien, hablar de ejercicio físico preventivo y terapéutico en Estados Unidos, Canadá, Australia y gran parte de Europa, no es ninguna novedad y es por eso que entre los profesionales de la actividad física existe personal altamente especializado para diseñar programas específicos a cada patología y grado de riesgo de los pacientes. Que un entrenador deportivo conozca la teoría y la metodología del entrenamiento, no lo hace idóneo para trabajar con pacientes crónicos. Los médicos "deben prescribir" ejercicio físico, postula el proyecto "Ejercicio es medicina". Sin embargo, quien debe diseñar y ejecutar un programa de ejercicio preventivo o terapéutico, debe ser el especialista en ejercicio físico en enfermedades crónicas. La pregunta es ¿los tenemos en nuestro país? Por eso me temo que esta iniciativa le vendrá como anillo al dedo a los oportunistas del fitness, para quienes –bajo la lógica del mercado– todo es bueno para todos.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 24 de octubre de 2014

La edad de las arterias

William Osler, considerado el padre de la medicina moderna decía que el hombre tiene la edad de sus arterias. El proceso de envejecimiento afecta la estructura y la función de los grandes vasos como la arteria aorta y la carotidea. Los vasos sanguíneos, gracias a su elasticidad, tienen la capacidad de dilatarse para compensar los cambios en la presión arterial cada vez que esta  incrementa. En los últimos 20 años se ha estudiado con profundidad la pared de los vasos, constituida por las células del endotelio, considerado un nuevo órgano de quien depende gran parte de la salud cardiaca, cerebral y renal. La función del endotelio también se ve afectada por la edad y el daño se potencia cuando va acompañado de una mala alimentación y sedentarismo. Un estudio verificó que adolescentes sedentarios con sobrepeso, tenían las arterias carótidas de una persona de 45 años y por ello, mayor riesgo cardiovascular. Así como se ha estudiado la disfunción del endotelio, se han descrito los efectos del ejercicio físico sobre su estructura y funcionamiento. En el estudio de los adolescentes, luego de medir el grosor de sus arterias, se los sometió a un programa de ejercicio físico y se observó no solo una detención del crecimiento de la placa de colesterol, sino que cuanto mayor era el gasto calórico semanal, esta sufría una regresión y el endotelio recuperaba su funcionamiento normal. En otro estudio con adultos, compararon las arterias de los físicamente activos y de los sedentarios, mostrando que el ejercicio regular atenúa los efectos del envejecimiento sobre la pared arterial y la función endotelial. El hombre tiene la edad de sus arterias, pero el ejercicio físico puede ser el elíxir de la juventud que muchos buscan. 

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Cuerpos vemos...

Una de las ventajas del trabajo interdisciplinario es que permite un abordaje mucho más integral de las problemáticas que refieren no solo a la salud sino a variados campos de estudio y trabajo profesional. La epidemia de la obesidad y el riesgo de enfermedades cardiovasculares que trae consigo, ha obligado a encarar las investigaciones y los tratamientos bajo un nuevo paradigma que se viene estableciendo a partir de numerosos estudios actuales. Hoy en día se sabe –contrario a lo que se pensó durante muchos años – que no es solo el peso corporal lo que determina la salud o la enfermedad de una persona y que un obeso activo tiene menor riesgo que un delgado sedentario. Tampoco resulta suficiente el uso del índice de masa corporal o la medición de pliegues cutáneos para medir la grasa corporal. Esto porque existen evidencias que indican que no importa solo la cantidad de grasa total corporal, sino la manera en que ésta se distribuye, teniendo en cuenta que hay zonas como la región profunda del abdomen que constituye un tejido graso muy dañino para la salud del corazón, mientras que la grasa de los pliegues podría ser beneficiosa en comparación a la primera. Así se ha llegado a la conclusión de que una persona con peso e índice de masa corporal normal, puede tener los mismos problemas metabólicos, endócrinos y cardiacos que un obeso o un diabético, lo que un reconocido científico suele llamar ‘‘obesos disfrazados de flacos’’. Este descubrimiento no solo debería cambiar nuestra forma de ver la delgadez y el sobrepeso, sino que obliga indiscutiblemente a los profesionales de la salud a desprenderse de ideas y dogmas del siglo pasado y ajustar sus estrategias a la luz del conocimiento científico actual de una manera interdisciplinaria. 

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Aptitud física y salud

Una de las preguntas frecuentes sobre ejercicio físico se relaciona con el tipo y la cantidad de actividad física necesaria para poder alcanzar niveles óptimos de salud y disminución del riesgo de enfermedades crónicas. Para responder esto resulta interesante retomar el estudio pionero que abordó la relación entre actividad física y salud. En 1949, el profesor Morris comparó el riesgo de mortalidad entre los cobradores de boleto y los conductores de buses en Londres y encontró que los primeros tenían una protección frente a las enfermedades cardiovasculares que fue vinculada a la actividad física que hacían al subir y bajar escaleras en el vehículo. A partir de este estudio, podríamos decir que con solo tener una vida medianamente activa, disminuimos el riesgo de infarto por enfermedad coronaria. Sin embargo, no debemos olvidar que este estudio es de hace más de 50 años y que nuestros hábitos de vida han cambiado drásticamente a favor de una "hipokinesia"’ o falta de movimiento muy grave. Es por eso que hoy se afirma que no es el simple gasto energético por actividad física cotidiana lo que nos mantiene saludables, sino el nivel de aptitud física, un concepto mucho más amplio y cuantificable que solo se consigue a través de la  realización de ejercicio físico, es decir, de actividades planificadas y sistemáticas, diseñadas con el objetivo de incrementar la aptitud aeróbica, la capacidad muscular y la flexibilidad. De hecho, un estudio muy representativo mostró que aquellas personas que incrementaban su aptitud aeróbica, disminuían el riesgo cardiovascular independientemente de ser hipertensos, obesos o con alteraciones del colesterol. Es por esto que en algunos países, las compañías de seguros médicos y de vida están tomando en cuenta este parámetro de salud tan importante. 

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 8 de agosto de 2014

La ciencia del ejercicio

Los avances en la investigación en la biología molecular han permitido explorar de forma precisa, la estrecha e indiscutible relación entre actividad física y salud. Hasta hace unas décadas, los efectos del ejercicio se estudiaban a un nivel general, analizando los beneficios en macro-parámetros como la función del corazón, la tensión arterial, el metabolismo, etc., pero no se conocían con detalle, los mecanismos que hacían esto posible.
Hoy en día, el campo de la fisiología del ejercicio estudia los mecanismos moleculares que se ponen en marcha cada vez que realizamos actividad física. Así es que se ha descubierto que el músculo esquelético se comporta como un órgano endócrino, es decir, que libera sustancias que actúan de forma similar a las hormonas.
Hasta ahora, se han descubierto alrededor de 8 sustancias, llamadas miokinas que se liberan en el músculo durante la contracción voluntaria. De esta forma han podido explicar con más detalle cómo es que el ejercicio físico previene, por ejemplo, la diabetes. Una de las miokinas más estudiadas, la interleukina-6, ha demostrado efectos positivos en la acción de la insulina, mejorando de esta forma los niveles de glucemia, así como el uso de las grasas por parte del músculo. Otras han reportado beneficios en la salud cardiovascular y el sistema nervioso. Lo interesante es que estas miokinas, se expresan sobremanera en personas activas, mientras que en las sedentarias, se encuentran disminuidas, reforzando de forma contundente, la bien conocida relación entre sedentarismo y enfermedad. Si bien ya se ha puesto en marcha, la búsqueda de fármacos que estimulen la liberación de estas miokinas, resulta imprescindible apostar por el ejercicio físico, que continúa reportando sus bondades a niveles extraordinarios.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

viernes, 4 de julio de 2014

Efectos inmediatos del ejercicio

Una de las razones por las que a muchos les cuesta empezar a hacer ejercicios es porque los resultados que desean lograr no se manifiestan inmediatamente, ya que requieren de cierto tiempo de constancia en el entrenamiento. La reducción de la grasa corporal o el aumento de la masa muscular son algunos de los efectos que tardan al menos seis meses en hacerse visibles. En los últimos años, se han hecho muchas investigaciones sobre los cambios inducidos por el ejercicio  a nivel molecular y han logrado profundizar mejor sobre los efectos agudos,  es decir que se manifiestan durante la práctica y horas después de una sesión de actividad. Los resultados obtenidos son de gran importancia ya que están relacionados a indicadores muy importantes, íntimamente vinculados a nuestra salud cardiovascular y metabólica. Uno de ellos es el efecto hipotensivo del ejercicio. Se ha comprobado que una sola sesión de ejercicio aeróbico realizado a moderada intensidad provoca un descenso en la presión arterial de  hasta 20mmHg en la tensión máxima y de 10mmHg en la mínima,  tanto en normotensos como en hipertensos, siendo más significativo en los últimos. Lo más llamativo de este efecto es que se prolonga hasta 18 horas posteriores al ejercicio.  Algo parecido pasa con la glucemia. Aquellos que tienen la glucemia por encima de los niveles normales, experimentan una reducción después del ejercicio que también se prolonga hasta 24 horas. Sin duda son efectos inmediatos, no visibles pero muy importantes, ya que están relacionados directamente con nuestra salud, además de que se manifiestan independientemente a nuestro nivel de entrenamiento y peso corporal. Toda esta información es de grado A, el nivel más sólido de evidencia científica; razón suficiente para que persista en la actividad física aunque no ‘‘vea’’ resultados.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 

viernes, 20 de junio de 2014

Las ventajas de los que dejan de fumar

El tabaco es la principal causa de enfermedad y mortalidad cardiovascular, junto con la hipertensión y el colesterol alto. Empiezo de esta manera porque a pesar de la fuerte y ya conocida evidencia sobre el riesgo que provoca el hábito del cigarrillo en la enfermedad cardiovascular, muchos todavía relacionan al tabaco únicamente con enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón y algunas otras que se muestran en las cajetillas. Los daños de las 7.000 sustancias tóxicas que contiene un cigarrillo impactan sobre la salud cardiovascular de los fumadores activos y pasivos, además de potenciar otros factores de riesgo como el colesterol elevado y la hipertensión. Pero hoy optaré por la psicología positiva y no hablaré sobre la larga lista de daños del cigarrillo, sino más bien de todos los beneficios que trae el dejar de fumar o de exponernos al humo del cigarrillo. El abandono del tabaco reporta beneficios inmediatos al último cigarrillo. El riesgo de infarto cae bruscamente luego del abandono y luego de 5 años el riesgo podría compararse con el de una persona que jamás fumó. De hecho, al día siguiente de dejar de fumar, los niveles de monóxido de carbono –otra sustancia dañina del tabaco-son iguales a los de una persona no fumadora. Dejar de fumar es imprescindible en aquellos que ya han sufrido un infarto o alguna intervención sobre las arterias coronarias. Los que dejan de fumar luego de un evento, reducen hasta un 75% la mortalidad y reincidencia de infarto. Quizás usted pensará que han pasado muchos años fumando y que no haría ninguna diferencia si lo dejara hoy. Un estudio ha comprobado que los beneficios del abandono del cigarrillo son los mismos independientemente del momento de la vida en que lo dejemos. Ese momento podría ser hoy.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 30 de mayo de 2014

La ciencia y nuestra salud

Desde que los avances de la ciencia llegan más rápido a nuestros oídos, también aumenta nuestra curiosidad por saber y, en este sentido, resulta que el cuerpo humano es aquel gran misterio que la medicina se encarga de sacar a la luz. A todos en algún momento nos carcome la duda de cómo estará nuestra salud en los próximos años y rogamos que no nos afecte alguna enfermedad mortal, porque vaya a saber qué nos depara nuestra genética. Hoy en día usted puede acceder a un estudio genético que determina el nivel de riesgo que posee para ciertas enfermedades como la diabetes y cardiopatías. Usted dirá que es una maravilla – que de hecho lo es-, pero existen medios básicos y accesibles para obtener información similar. Además, hay algo que no podemos ignorar: las enfermedades más prevalentes están más relacionadas con el estilo de vida.  Un estudio interesante al respecto comprobó que el ejercicio físico beneficiaba más a aquéllos genéticamente predispuestos a la obesidad que al grupo sedentario sin predisposición genética. Este estudio cuestiona la visión determinista con que se interpretan los estudios genéticos y la gran importancia de los cambios en el estilo de vida. Son más de 200 los factores de riesgo cardiovascular modificables: cigarrillo, sobrepeso, sedentarismo, perímetro de cintura, alteración de los niveles de colesterol, glucemia, triglicéridos y demás datos que un estudio de sangre nos brinda. Con solo salir del sedentarismo y dejar el cigarrillo disminuimos el riesgo cardiovascular hasta un 80%, sin mencionar que el ejercicio y la buena alimentación modifican los demás factores. Creo que el problema ya no pasa por el conocimiento, sino más bien con la falta de sabiduría y criterio para utilizarlo a nuestro favor.

Artículo publicado e
n el Diario EL SOL
Sa
nta Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 16 de mayo de 2014

La salud que se pierde en la niñez

Las enfermedades crónicas constituyen un problema grave a nivel mundial y si bien es indispensable abordarlas mediante un tratamiento integral que pueda revertir la situación de los pacientes y mejorar su calidad de vida, es más importante aplicar medidas preventivas con la población en general, específicamente en la primera etapa de la vida, la niñez.

Estadísticamente es más probable que un niño sedentario lo sea también cuando llegue a adulto y que por esta razón aumente el riesgo de desarrollar alguna enfermedad asociada a esta condición y a otros malos hábitos también adquiridos en la niñez. Si bien esto no es tan novedoso, lo que quizás le resulte alarmante es que los factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad, se desarrollan en la niñez.

La arterioesclerosis u obstrucción de las arterias,  que normalmente asociamos a personas mayores de 50 años, empieza de forma asintomática entre los nueve y once años. Estudios han llegado a observar en niños sedentarios y con mala alimentación, arterias comparables a las de personas de 40 años. Esto obliga a pensar, tanto a padres como a educadores, en qué estamos haciendo respecto a la enseñanza de hábitos saludables como la práctica regular de ejercicio físico y la buena alimentación.
Se ha comprobado que un gasto de 1.500 calorías a la semana puede revertir el proceso de obstrucción de las arterias, sin embargo los niños se mueven cada vez menos y los padres prefieren darles gusto con hamburguesas y pollo frito en vez de aprovechar esta etapa tan receptiva para consolidar buenos hábitos. Séneca lo dijo en pocas palabras: ‘’Mejor es la salud que nunca se perdió’’, pero al parecer a algunos les gusta tanto las papas, que hasta las prefieren quemadas.

Artículo publicado e
n el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 18 de abril de 2014

Cómo saber si tu salud está en riesgo

Una de las formas de evaluar el estado de nuestra salud es a través del control de los factores de riesgo. Un factor de riesgo es una circunstancia o situación que aumenta las probabilidades de adquirir una enfermedad, por ejemplo la diabetes o enfermedades cardíacas. Entre los factores que elevan el riesgo encontramos la hipertensión arterial, el colesterol, el sobrepeso y malos hábitos de alimentación y sedentarismo. Por lo tanto, es fundamental prevenir estas situaciones o revertirlas en caso de que estén presentes. La ciencia ya ha demostrado claramente cómo el ejercicio actúa a nivel preventivo y de modificación de estos factores, pero algo más interesante aún son los resultados que mostraron a través de un estudio en la década del '90, donde se analizó la relación que existía entre estos factores de riesgo, la condición física y la mortalidad. Todos los factores de riesgo mencionados aumentan la mortalidad, así como su modificación la reducen. Además de los fármacos y otros tratamientos médicos, el ejercicio colabora en esta tarea - asegura el estudio - pero lo que más resalta es que, a medida que el ejercicio aumenta la capacidad física del paciente, la mortalidad disminuye aún en presencia del factor de riesgo. Es decir, que si usted empezó a hacer ejercicio por indicación del médico porque sufre de hipertensión o sobrepeso, al incrementar  su condición física –que es fácilmente cuantificable – está disminuyendo la mortalidad aunque la hipertensión persista o no baje de peso a corto plazo. De esta forma se atribuye un rol protector al ejercicio y resulta una forma de perseverar aunque aparentemente no obtengamos resultados. 

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿El huevo o la gallina?

Hace unos días me detuve a mirar la llamativa etiqueta de una caja de huevos que anunciaba con letras grandes "Reducidos en colesterol''. Esto me llevó a repasar los componentes del huevo y sus beneficios, pero también algunas recomendaciones que suelen hacerse respecto de su consumo. Habrá escuchado que no es conveniente comer más de tres huevos a la semana debido a que podría elevar los niveles de colesterol en la sangre. La Asociación Americana del Corazón (AHA) declaró en el año 2000 que el colesterol procedente de los huevos no supone un riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares y aconseja la toma de un huevo al día, en lugar de la recomendación previa equivalente a menos de la mitad. Usted se preguntará por qué el colesterol se ha ganado tan mala fama, al punto de atacar al huevo, un alimento tan beneficioso para la salud y la nutrición. No todo el colesterol es dañino y es necesario saber qué fuentes alimenticias son más convenientes. Las principales responsables del aumento del colesterol en la sangre son las grasas saturadas y las grasas "trans" que tanto nos gusta consumir en forma de papas fritas, grasa animal, pastelería y toda la comida chatarra. El colesterol del huevo, por el contrario, no ha demostrado tener un impacto negativo en el perfil lipídico, además de ser una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Me temo que nuestros amigos del marketing nutricional han cometido un error al reducir el colesterol de los huevos y nuestros queridos consumidores a veces prefieren privarse del huevo y no tienen remordimiento al hincarle el diente a un brilloso y resplandeciente pollo a la broasted.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Qué tan bueno y malo es el colesterol

Después de todo el jolgorio carnavalero y aunque pase la resaca y los dolores de cabeza, el cuerpo sigue pagando el precio de los excesos de la fiesta con algunos desajustes que deja sobre todo, el  abuso de la bebida y la comilona. Probablemente desde las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el colesterol haya ido aumentando poco a poco, por el consumo de carnes, alimentos con alto contenido de azúcar y grasa animal. Esto es precisamente lo que eleva el colesterol LDL, conocido comúnmente como el "colesterol malo", aquel que se adhiere a las arterias aumentando el riesgo de infartos y arterioesclerosis. Si los niveles sobrepasan a los normales, con un ajuste en la dieta y en algunos casos mediante fármacos, el problema puede solucionarse. Sin embargo, pocos le prestan atención al HDL o "colesterol bueno", que igual o mayor importancia tiene mantenerlo en los niveles recomendados. Si usted está tranquilo porque tiene el colesterol malo fuera de peligro, no se olvide que tener el colesterol bueno por debajo de 50-55mg/dL es igual de dañino que tener "el malo" por los cielos. Quiere decir que mientras más HDL tengamos, mejor, ya que este se encarga de "limpiar" las arterias del colesterol dañino y funciona como antioxidante. Y es aquí donde ni el fármaco más novedoso nos puede ayudar. Solamente lo logrará mediante ajustes a sus hábitos de vida. Reducir el consumo de grasas saturadas y abandonar el cigarrillo puede aumentarlo en un 10%. Pero lo mejor que uno puede hacer para conseguir una buena propina de HDL es hacer ejercicio físico. Si usted quiere un fármaco que normalice y mantenga sus análisis en perfecto estado, incluidos los triglicéridos y la glucemia, deje de buscar excusas y haga ejercicio, que además de darle salud, lo hará gastar menos dinero, sin efectos colaterales y sin duda que es más divertido que tomar remedios.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.  

lunes, 3 de febrero de 2014

A manera de repaso

El fin de semana pasado, sesenta personas aprendieron la importancia que tiene la práctica regular de ejercicio físico para la salud, a través de una charla gratuita que impartí con el fin de concientizar a las personas sobre la cultura de la actividad física. Si bien muchos han encasillado este tipo de prácticas a cuestiones estéticas, ya son bien conocidos los efectos que tiene para preservar la salud e incluso rehabilitar a pacientes con patologías crónicas. Esto se debe a que existe una estrecha relación entre la aptitud física y la salud. A medida que aumentamos nuestra aptitud física, menos probabilidades tenemos de padecer enfermedades. Por lo tanto, nuestra atención debería enfocarse en incrementar nuestra aptitud física, que nos permitirá soportar actividades y esfuerzos diarios sin fatigarnos demasiado. Para ello no debemos descuidar ninguno de los siguientes componentes. La resistencia aeróbica, que mejorará la resistencia de nuestro corazón, normaliza los valores de presión arterial, controla los niveles de glucemia y colesterol, además de prevenir enfermedades cardíacas. Por otro lado, la fuerza muscular, es un elemento clave si queremos mantener nuestros músculos sanos y fuertes para realizar tareas cotidianas y sobre todo, tener un envejecimiento saludable que nos permita gozar de una buena calidad de vida. Y por último, la flexibilidad, una capacidad que ha sido olvidada por muchos instructores, fundamental para evitar dolores musculares, lesiones y malos hábitos posturales, producto de la pérdida paulatina de elasticidad muscular y movilidad articular. Para estos fines saludables, basta dedicar 3 días semanales de 45-60 minutos que nos librarán de los males que acarrea una vida sedentaria.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Sa
nta Cruz de la Sierra, Bolivia   

jueves, 16 de enero de 2014

Rehabilitación Cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Los infartos, la hipertensión,  los ACV y las afecciones de las arterias coronarias son cada vez más frecuentes en nuestro medio y lo más alarmante es que las víctimas son personas cada vez más jóvenes.  Si conoce personas que sufren de estas enfermedades o han sobrevivido a un evento cardíaco, sabrá que esto causa un gran impacto en sus vidas y en la de sus familiares. Luego de una intervención quirúrgica como el bypass, la colocación de un marcapaso o la realización de un ‘stent’, a los pacientes les cuesta mucho regresar a su vida normal, evitan la actividad física y optan por una rutina de reposo. Sin embargo, hace ya 50 años que se introdujeron los programas de Rehabilitación Cardiovascular con el objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes con cardiopatías o aquéllos vulnerables a sufrirlas. Estos programas están formados por médicos cardiólogos, nutricionistas, psicólogos y profesionales de la actividad física especializados en la rehabilitación cardíaca, debido a que el principal componente es la prescripción del ejercicio físico adaptado a cada paciente. A pesar de que se ha demostrado con rigurosidad científica los beneficios de esta práctica, su utilización es muy baja y en algunos países como el nuestro, es todavía un terreno inexplorado.  Dado que la rehabilitación cardiovascular reduce la mortalidad por enfermedades cardiacas, disminuye la reincidencia de infartos y mejora significativamente la calidad de vida, resulta de suma importancia que estos programas se implementen de forma adecuada y con personal capacitado para brindar un mejor tratamiento a estos pacientes. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

La diabetes y el ejercicio físico

En Bolivia, una de cada diez personas es diabética, lo que constituye un enorme riesgo de mortalidad, no solo a causa de esta enfermedad, sino por complicaciones asociadas a ella, sobre todo las de índole cardíaca.  La diabetes de tipo 2 es una de las enfermedades crónicas más prevalentes, asociadas al estilo de vida, la mala alimentación y el sedentarismo. Pero esto del sedentarismo ya suena a cliché y temo que la mayoría de los pacientes no saben realmente por qué es importante el ejercicio para prevenir y combatir esta enfermedad. La resistencia a la insulina es la alteración que se presenta en los diabéticos, cuya causa puede ser genética o por factores externos, tales como la falta de actividad de los músculos. Nuestro cuerpo está constituido por 40% de masa muscular y es el órgano más activo metabólicamente, consumidor del 80% de la glucosa. Hasta hace unos años se le atribuían solo funciones mecánicas, de contracción. Pero ahora es vasta la evidencia científica acerca de la importancia del músculo en relación a funciones hormonales y metabólicas. En el diabético,  la masa muscular se encuentra disminuida y esta es incapaz de ‘’consumir’’ la glucosa que le llega a través de la sangre, aún en presencia de la insulina.
La importancia del ejercicio físico radica en que mediante la contracción muscular se activa un mecanismo alternativo que hace ingresar la glucosa al músculo, independiente a la acción de la insulina. Es decir que, al margen de la resistencia a la insulina, la glucemia se encuentra controlada por medio del ejercicio hasta 18 horas posteriores al esfuerzo. Esta es una de las razones por la cual la actividad física destinada a preservar y rehabilitar la función muscular es de vital importancia tanto en personas sanas como en diabéticas.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.