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jueves, 16 de julio de 2015

EDUCACIÓN física

En los últimos años he tenido la suerte de trabajar en gimnasios a los que acude una población muy heterogénea: desde jugadores de rugby, jóvenes que hacen algo por estética, hasta adultos mayores con déficits de fuerza, equilibrio y alteraciones posturales, cardiológicas, entre otras. 
Trabajar con poblaciones diferentes en un mismo contexto es complicado. Es necesario conocer muy bien aspectos fisiológicos específicos de cada caso para poder programar el ejercicio de la mejor manera y así brindar soluciones y alcanzar objetivos. 
Pero más difícil que esto resulta lidiar con aspectos que tienen que ver con la educación de cada uno de ellos. Los desafíos más grandes a los que me enfrento a diario en mi trabajo, tienen que ver con la poca o nula información que tienen mis alumnos sobre el cuerpo y su cuidado y ni qué decir de las concepciones erróneas del entrenamiento. 

Me preocupa cuando mis alumnos me comentan las barbaridades sin fundamento que leen en las revistas sobre dietas y ejercicio; los malos consejos que han seguido por presión de instructores sin formación alguna o los cuadros depresivos que presentan algunos, fruto de los complejos y fracasos al perseguir el cuerpo perfecto que nos venden permanentemente. 
En estas situaciones es cuando no puedo eludir mi rol como educadora. No basta con programar el ejercicio, diseñar rutinas y controlar los progresos a nivel físico, pues hay un aspecto fundamental por solucionar: la educación. Enseñarles no solo a moverse, sino que sepan por qué es bueno hacerlo; transmitir saberes que puedan tener a disposición por fuera de la clase para tomar buenas decisiones en relación a su cuerpo, la alimentación, el ejercicio o el deporte. Un saber que les otorgue poder de elegir y no dejarse engañar por el marketing y las propuestas superfluas, vacías de sentido. Este es el componente principal de mi trabajo y la dirección que debería tomar la educación física, aun por fuera de los límites de la escuela. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Otro cuerpo es posible

En un comercial muy interesante que se ha viralizado en las redes sociales, reúnen a un grupo de adultos y niños y le hacen una pregunta sencilla: "Si pudieras cambiar algo de tu cuerpo, ¿qué sería?". Las respuestas de los adultos son bastante predecibles: frentes u orejas muy grandes, color de piel, ojos muy pequeños, estatura, etc. A algunos les parecía insuficiente cambiar solo un aspecto. Lo más interesante fue escuchar las razones por las que deseaban esos cambios. Todas ellas hacían referencia a la comparación o al juicio de los otros sobre sus propios cuerpos. Las burlas de sus amigos o  la comparación de sus cuerpos con un modelo ideal, les hacen creer que tan solo un pequeño cambio bastaría para sentirse y verse mejor. Las respuestas de los niños son muy emotivas y de alguna manera nos hacen ver que la sociedad en que vivimos y las presiones estéticas –cada vez más crueles– nos han llevado a un estado de incomodidad y disconformidad con nuestros cuerpos. Hace unas semanas empezó a entrenar conmigo una señora de 65 años que sufre de hipertensión y sobrepeso. Después de explicarle los beneficios del ejercicio sobre su salud y cómo haríamos para alcanzar esos objetivos, me dijo: "Yo solo quiero sentirme mejor con mi cuerpo". Al cabo de corto tiempo empezó a lograr desafíos en lo corporal que al principio ni se imaginaba poder vencer, por lo que ha recuperado la confianza y la independencia para hacer las cosas. Sin embargo, nada de su cuerpo ha cambiado aún. Creo que el ejercicio físico –pensado de esta manera - puede ayudarnos a cambiar nuestra relación con el propio cuerpo y el movimiento, incluso a reflexionar críticamente lo que la sociedad impone como atractivo, apto e incluso, saludable.


¿Quieres mirar el comercial? Aquí puedes hacerlo.


Artículo publicado en el 
Diario EL SOL

Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 

viernes, 3 de octubre de 2014

Ciencia y democracia

La ciencia y la democracia, tal y como la conocemos en las sociedades modernas, comparten un origen histórico propiciado por el movimiento de la Ilustración, que también dio forma al pensamiento liberal. Desde entonces la ciencia y las sociedades –democráticas– han dado pasos muy grandes, basadas en el principio de que el hombre es un ser falible y que por tanto es imprescindible una permanente constatación y rectificación de errores. La ciencia y la democracia son dos caras de la misma moneda y no debería sorprendernos que los países que han garantizado condiciones de libertad y democracia, hayan favorecido un enorme desarrollo científico y tecnológico. Aprovecho el ambiente electoral que vive nuestro país para reflexionar acerca de los cambios que esperamos en nuestra sociedad y qué es lo que consideramos importante exigir a los futuros gobernantes. No hace falta escarbar demasiado para darnos cuenta que la ciencia en nuestro país es un bicho raro, lo que lamentablemente revela la debilidad de la democracia. Andrés Oppenheimer señala que estamos en el preámbulo de una economía internacional movida por el conocimiento. Parece ser que la clave del desarrollo y crecimiento de las grandes potencias estuvo en predecir y adelantarse a este fenómeno, garantizando las condiciones de derechos y libertad para que esto suceda. ¿Existe algún partido con una propuesta seria en cuanto a la educación y la inversión en investigación científica? ¿Será que algún día Bolivia dará a los jóvenes las condiciones y oportunidades para desenvolverse en el campo académico? Mientras tanto, seguirán siendo otras democracias las que acojan a aquellos que realmente desean el avance de la humanidad.

Artículo publicado e
n el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 

viernes, 12 de septiembre de 2014

La calidad de la Educación Física

El lunes pasado, Evo Morales advirtió al ministro de Educación que "iban a rodar cabezas"’ si no mejoraba la formación de los profesores de Educación Física de la Escuela Superior "Simón Rodríguez"’ de Quillacollo.
La Educación Física es un tema olvidado en la educación y me parece muy bien que se empiecen a tomar medidas al respecto, pero me gustaría aportar algunas reflexiones sobre el tema.
Un aspecto clave está relacionado con  la forma en que medimos la calidad de la Educación Física. Existe una fuerte tendencia a medir la eficacia de esta asignatura por el nivel de rendimiento deportivo y la cantidad de deportistas nacionales que se forman. Si hay buenos deportistas, entonces la Educación Física es buena.
Yo difiero con este pensamiento pues considero que esta materia no debería tener por fin la formación deportiva, tan solo la motivación para su práctica. Sin embargo, me atrevería a decir que la calidad de la Educación Física es mala por los enormes índices de sedentarismo en la población y las implicancias que esto tiene en la salud pública. Pienso que la mejora en la calidad de la Educación Física debería estar dirigida a capacitar a los profesores para revertir esta situación, porque si el sedentarismo y las enfermedades asociadas siguen incrementando, quiere decir que la Educación Física no está educando el cuerpo ni motivando la práctica de ejercicio físico como un estilo de vida.
La clave parece estar en distinguir el rumbo que toma la Educación Física en pos de objetivos que difieren de aquellos del deporte de alto rendimiento. Ambos necesitan inversión, formación e impulso, pero por medios distintos, pues de lo contrario, seguiremos teniendo bajo rendimiento deportivo y una población inactiva y cada vez más enferma.


Artículo publicado en el 
Diario EL SOL 
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

jueves, 21 de agosto de 2014

El chip de los gimnasios

A esta época del año en los gimnasios suelo llamarla ‘’el tiempo de las golondrinas’’, por todos aquellos que aparecen en busca del cuerpo perfecto antes de que el verano delate los pecados cometidos durante el año. Desde que el cuerpo es un objeto de consumo más y un símbolo de reconocimiento, nos preocupa mucho cómo luce y qué tanto se acerca al ‘’cuerpo ideal’’, aquél que quieren imponernos las redes sociales, desfiles de moda y tanta propaganda que no encuentra mejor forma de vender que usar el cuerpo de una mujer. Preocupante no solo en el plano social, sino también en el marco de la salud. Uno de los obstáculos más grande con los que nos encontramos los profesionales del ejercicio que trabajamos en el campo de la salud y la prevención, es que aquellas personas que necesitan hacer ejercicio porque tienen problemas de presión, pre-diabetes, colesterol alto, principio de osteoporisis, etc. - son reacios a empezar un programa de ejercicio porque tienen en su chip la idea de que el gimnasio sirve sólo para esculpir cuerpos para presentar en concursos de belleza.  Nada más errado que esto. Sin embargo, es una idea que se refuerza a través de una retroalimentación entre los medios, los practicantes y los instructores de fitness. Muchas personas me han dicho que no empiezan el gimnasio porque sienten incomodidad y vergüenza debido a la presencia de cuerpos perfectos que acaparan la atención del personal a cargo. Uno de los retos más grandes a los que me enfrento es poder generar un cambio en este sentido, pues la única forma de modificar el chip de estas personas es mostrándoles que existe otra forma de hacer ejercicio; una que se adapta a sus posibilidades, mejora la calidad de vida y sobre todo, que cambia la forma de pensar nuestro cuerpo.

viernes, 5 de octubre de 2012

Cuerpos ''analfabetos''


Ha causado furor en el mundo pedagógico el documental “La educación prohibida”, una crítica a las bases del sistema educativo y el planteo de la necesidad de cambiar de paradigma que respete la espontaneidad de los niños en la escuela y las formas propias que ellos tienen para aprender, muy distintas a la imposición, el reglazo y el método de “tragar” y memorizar datos. El objetivo es acabar con la competencia y el autoritarismo que han dominado los salones de clase. ¿Y en la educación física cómo andamos? Siempre recordamos esta materia como “la hora del juego”. ¿Recuerda cómo saltaba y gritaba cuando llegaba el profe de “física”? Es la hora en la que descansamos y dejamos de “aprender”, que es sinónimo de dolor y sufrimiento. ¿Pero es que no hay nada que aprender en educación física? Yo creo que sí y no  necesariamente técnicas y reglas deportivas.
Veamos un ejemplo. Usted no contrata un experto para que le sume los gastos de la casa o le escriba una carta a un amigo. Eso lo aprendió en la escuela, en las clases de matemática y lenguaje. Pero nadie sabe hacer ejercicios físicos si no es con la ayuda de un entrenador o un gimnasio. Cómo puede ser que necesitemos a alguien para que nos enseñe a respirar, a correr o a hacer abdominales. Hemos pasado doce años con una materia obligatoria y no sabemos ni lo básico. Es como salir bachiller sin saber leer ni escribir, sumar y restar. Cualquier persona que asistió a la escuela debería conocer ejercicios de estiramiento, de calentamiento y un sinfín de cosas que nos ayudarían a mantenernos en forma, para no quejarnos tanto de la obesidad, el sedentarismo y los problemas de salud. “Mente sana en cuerpo sano”, es una vieja premisa que sigue fallando y la educación debe hacer su trabajo.

Artículo publicado en el Diario EL SOL
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.